Ahora, masajes también desde tu móvil

Nueva forma de contacto en la palma de tu mano: Ahora no sólo puedes solicitar información sobre mis servicios o pedir cita llamándome por teléfono o enviándome un email.

Desde ya mismo, puedes ponerte en contacto conmigo a través de WhatsApp y LINE, las dos principales plataformas de mensajería móvil. Así no tendrás que buscar tiempo para llamarme y pedir cita no te costará un céntimo: Envíame un mensaje en un momento y te contestaré en cuanto tenga un segundo (al momento, siempre que me sea posible). Además, podrás hacerme llegar imágenes cuando sea oportuno: Una escoliosis, señalarme dónde te duele…

Ya lo sabes: Te espero en el 628 06 03 58. ¿La única condición? Que cuando me contactes por primera vez me indiques tu nombre y dirección. Saber tu nombre y dirección me permitirá saber si puedo atenderte a domicilio. Recuerda que este servicio está limitado a ciertas áreas de Alcorcón (Madrid) y que sólo tienes que indicar tu calle y número. Puerta, piso, etc. no son necesarios para respetar tu intimidad.

¡Tus piernas quieren un poco de kinesiotape!

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Vendaje de drenaje en una pierna (mía, más concretamente) con edemas y varices.

Si tienes edemas, retención de líquidos, e incluso varices, el vendaje neuromuscular -también conocido como kinesiotape- puede ser tu mejor aliado.

Este vendaje ayuda a la linfa a volver a sus cauces, ya que relaja las tensiones que se forman en la zona intersticial que hay entre piel y músculo, y a veces sus resultados son espectaculares. De hecho, ha demostrado ser de gran utilidad en tratamiento de quemados, cicatrización tras una cirugía, etc. Y mucho más. Toda una revolución para los tratamientos terapéuticos manuales.

¿Qué, le das una oportunidad? Infórmate sin compromiso.

Fiebre + Masaje = ¡Más fiebre!

Ganglios inflamados, sensación rara, estornudos, leche con miel, ojos cargados, ligero dolor de cabeza…

Dar un masaje con fiebre sospechosa es uno de los peores enemigos de un quiromasajista. ¡Virgencita virgencita, déjame seguir más o menos sano unas horas más, que a las siete tengo una visita a domicilio y sólo pensar en el traqueteo de la camilla por el camino ya me da dolor de cabeza!

Y te preguntarás: ¿Y si yo tengo fiebre, me pueden dar un masaje? Tendrás que esperar. Por más que te esté matando el cuello, lo siento mucho pero ten paciencia: El quiromasaje sube algunas décimas la temperatura corporal y se moviliza mucha sangre. Y no nos gusta la idea de que unos pocos virus se lo pasen pipa correteando y multiplicándose por todo tu organismo en cuestión de minutos, ¿no?

Si tienes gripe o cualquier cosa por el estilo -y me refiero a cualquier tipo de virus, incluido un simple resfriado- y necesitas un masaje, espera a recuperarte. Pero si no lo tienes… ¡ya estás tardando en contactar conmigo! ¿Cuándo te viene bien?

…y ahora también, vendaje neuromuscular

Pues sí: Dentro de muy poco tendré la posibilidad de ofrecer tratamiento con vendaje neuromuscular, también conocido como kinesiotaping.

Seguro que alguna vez habéis visto -habitualmente en la tele- deportistas que usan algo así como unas tiritas gigantes, casi siempre de colores llamativos. A la izquierda, una atleta alemana con vendas neuromusculares en los abdominales.

El funcionamiento del vendaje neuromuscular es al mismo tiempo simple y complejo, por lo que tiene muchas aplicaciones:

En el sentido más simple -y explicado también de forma simple- permite separar la piel del músculo que tiene debajo, con lo que se facilita el movimiento de fluidos como sangre y linfa, se aumenta la temperatura, etc. Esto lo convierte en una herramienta más que interesante cuando tenemos lesiones con dolor, inflamaciones, retención de líquidos… En la foto de abajo, una mujer muestra unas vendas de drenaje linfático después de una operación de cirugía estética.

En un sentido más complejo, el vendaje neuromuscular se aplica sobre los distintos músculos siguiendo distintos procedimientos posibles, enviando al cerebro cierta información propioceptiva. Es decir, el vendaje le hace creer al cerebro que tal o cual músculo está haciendo algo que no está haciendo en realidad, por lo que su comportamiento varía de forma sutil -y a veces no tan sutil- y esto ayuda a tratar distintos problemas, como por ejemplo corregir malas posturas, potenciar la tensión muscular, relajar un tejido  sobrecargado…

Entre sus virtudes está que no limita en absoluto el movimiento. Supongamos que eres ciclista y notas los cuádriceps muy cargados, pero necesitas entrenarte al máximo y quisieras salir a pedalear. El vendaje le dirá a tu cerebro que esos cuádriceps ya están más relajados y te permitirá seguir adelante. ¿Inconvenientes? Que lo que se altera es ese mensaje neurológico, no la situación real del tejido. Eso significa que gracias al vendaje podrás seguir trabajando el músculo, pero no evitarás la posibilidad de lesionarlo. ¡Recuerda que no limita tus movimientos! Habrá quien piense que entonces el vendaje no sirve para nada, pero cuando te levantas de la cama con una tortícolis, necesitas fregar el salón, tienes seguir adelante con tu mudanza, estás cansada de que te digan que no eches los hombros hacia delante o has perdido movilidad después de una cirugía, el vendaje neuromuscular se podría convertir en tu mejor amigo.

Además… ¿y lo que mola que te pregunten qué es eso fosforito que llevas? ;-)

Nota: No es necesario solicitar expresamente que te ponga vendaje neuromuscular. Generalmente es una decisión que puedo tomar como terapeuta dependiendo de tu lesión y necesidad.

¿Por qué duelen los pies al ganar peso?

Los pies son una maravilla de la ingeniería de la Naturaleza. Vale, en realidad prácticamente todo lo que ha creado la Madre Tierra es una maravilla de la ingeniería, pero ya me entendéis, ¿no?

Pero que el cuerpo humano sea una máquina alucinante no significa que no tenga sus problemas, y a veces los pobres pies sufren lo que pasa por encima de ellos. Cuando hay un sobrepeso, especialmente un sobrepeso al que no estábamos acostumbrados, como es una enfermedad tiroidea, un embarazo, o simplemente, engordar en poco tiempo por el motivo que sea, uno de los problemas que aparecen tarde o temprano es la distensión de los músculos interóseos del pie.

Como su propio nombre indica, los músculos interóseos están “entre los huesos”, concretamente entre los metatarsianos, que conforman la parte baja del empeine.

Cuando uno piensa en músculos, nos vamos a pensar en el bíceps, cuádriceps, los gemelos, la espalda… cuando hay montones de músculos pequeños que por lógica son necesarios para cumplir todas las funciones de movilidad, estabilidad, etc. que el cuerpo necesita. Imaginaos lo importantes que pueden ser los músculos de los pies, cuando la musculatura humana está optimizada básicamente para estar de pie y caminar, y cuando tenemos algún problema en ellos, el mero hecho de estar de pie puede ser un suplicio.

Cuando ganamos peso por cualquier motivo, el pie no sólo soporta más peso -que es evidente- sino que además necesita una mayor superficie de contacto con el suelo para equilibrar todo ese peso. Imaginaos alguien de 120 kilos que tuviera que sostenerse sobre unos pies diminutos; no tendría sentido. Así pues, para entendernos, lo que hace el pie en gran medida es separar los huesos del metatarso. ¿Qué conlleva? Que los músculos interóseos que unen un hueso con otro, tienden a distendirse, creando tensión en los pequeños tendones que hay entre músculo y hueso, además de afectar a algunos nervios de la zona y comprometiendo los ligamentos intermetatarsianos, responsables en gran medida de que el pie mantenga su estabilidad y no se abra como un abanico.

Aunque la solución última es siempre bajar de peso y de forma paliativa lo más recomendable es mantener los pies en reposo -y cuando los terapeutas pedimos reposo es reposo-, entiendo que no siempre es fácil. El quiromasaje puede ser útil a la hora de mantener esos ligamentos y músculos en forma, contribuir a que ganen resistencia y asegurando una buena irrigación sanguínea, algo imprescindible si queremos mantener estos tejidos -tanto blandos como hueso- lo más sanos posible.

¡Ay, esos nervios…!

Modelo anatómico de las vértebras lumbares, mostrando algunos nervios. Abajo, los nervios ciáticos.

La mayoría de las veces en las que uno se decide a contar con un quiromasajista es porque tiene dolores de espalda, y a menudo se os olvida señalar otros síntomas que son importantes. Hagamos memoria: ¿He sentido hormigueo en las manos últimamente? ¿Por qué se me quedan dormidas las piernas? ¿Qué tiene que ver esta tortícolis con el malestar que tengo en el codo? ¿Será posible que desde que me caí con la moto, me golpeé la espalda y ahora me duelen las piernas?

Pues tiene mucho que ver, y es que aunque muchas veces centramos nuestra atención en músculos o tendones, no dejan de ser los nervios los que nos hacen experimentar dolor. Para eso están, de hecho. Gracias a los nervios podemos advertir que nos estamos quemando, sentimos una caricia, o nos damos cuenta de que hay alguna lesión.

Sí, vale, pero ¿qué tiene que ver el cogotazo que me pegó ayer el bruto de mi hermano con que a mí ahora me duela de hombro para abajo? Ahí es donde intervienen los nervios: Aunque hay muchísimas ramificaciones y terminaciones nerviosas, todas tienen su raíz en el mismo sitio: La médula espinal. Ese gran… espárrago blanducho que nos sale de la cabeza y baja hasta casi las vértebras lumbares por el conducto raquídeo -algo así como un túnel formado por las vértebras, justo delante de los discos-. De ese gran nervio de casi medio metro de largo surgen treinta y un pares de nervios raquídeos; y de ahí, ramificaciones hasta cualquier sitio que te puedas imaginar: ¿Sabías que ese maldito nervio ciático que te hace querer arrancarte medio culo con unas tenazas llega hasta el dedo gordo del pie?

Aunque algunas veces hay partes del cuerpo que pueden verse afectadas por algún problema originado al principio de esos nervios principales, a menudo por pinzamientos vertebrales, y pudieran requerir la atención de un osteópata, un quiromasajista podría ser de gran ayuda a la hora de combatir muchas molestias. De hecho, muchas veces ocurre que no hay ningún problema de origen óseo pero una gran contractura muscular o una inflamación de tendones provoca una tensión que acaba -por ejemplo- por rotar alguna vértebra. A su vez, esa rotación causará molestias y más problemas musculares, dolores, malas posturas… y cuando quieras darte cuenta habrás pasado de grácil bailarina a hombre elefante.

¿Vas a dejar que la pescadilla se siga mordiendo la cola indefinidamente, o vas a pedirme cita ya? Venga, que cuanto antes me mandes un correo, antes te contesto! ;-)

Nuevo medio de contacto

¿Lo has visto ya? Ahora, además de por teléfono o por email (o en persona, por supuesto) puedes contactar conmigo a través de un formulario online. No dudes explicarme o preguntarme todo lo que necesites, y no olvides indicar tu dirección si prefieres que te atienda a domicilio. ¡Venga, te espero!

¡Nueva oferta por recomendaciones!

A partir de ahora tenéis disponible una nueva oferta. Puedes conseguir una sesión de quiromasaje por sólo… ¡cinco euros! Es muy fácil:

Recomiéndame a tres personas, da igual que sean parientes, amigos, compañeros de trabajo… Cuando esas tres personas me pidan cita y reciban su masaje, que me dejen tu nombre y apellidos. Entonces ya podrás pedirme cita para tí: Déjame echar un vistazo a tu DNI simplemente para comprobar que eres tú… ¡y ya está! Tu sesión sólo te costará cinco euros.

No te pierdas esta promoción y otras muy interesantes haciendo click en Ofertas.

En solidaridad con la Sanidad Pública

quiroflauta

AVISO: ¿En tu casa o en la mía?

Vendaje neuromuscular.

Pues sí, damas y caballeros. A partir de ahora vuelvo a atender en sitio propio así que ya podéis elegir si queréis servicio a domicilio o acercaros vosotros para que os trate.

Esto abre las puertas de nuevo al Masaje Tradicional Tibetano -que en principio no está disponible a domicilio- junto con todo lo demás: Quiromasaje, Cyriax, moxibustión, y además dentro de poco, también kinesiotaping (vendaje neuromuscular) para intentar ayudarte de la mejor forma posible. No dudes pedir información sin compromiso.

Recordad que los precios son los mismos sean a domicilio o no. ¡Os espero!